LIBROS DE OUROBOROS= “FACUNDO o  “Civilización y Barbarie”

 

Efemérides= Conmemoración de la muerte del Gral. Juan Facundo Quiroga.- 18 de Febrero de 1835 -

 

Preliminar =

 

El Sentido del Relativismo en la percepción histórica.-

 

Si como Aristóteles nos enseñara que el “Hombre es un Ser Político”, los asuntos de tal índole no se trata si podemos atenderlos o dejar de hacerlo.- Inevitable, inexcusablemente, el ser humano ha de asumir los asuntos políticos, bien porque se interese en ellos, o bien porque ellos, existencialmente (como necesidad), harán que se interese.- Le va en ello – nada menos – ubicar su lugar en el mundo.- 

 Su lugar, su tiempo, sus modos de vivir.- Es decir, comprender su personal historia, la cual no es cuestión solo de “Su” presente.- Entender su presente le es imperioso para proyectar su Por-venir.- Y para ambos – presente y porvenir - debe tener en cuenta su pasado, y en este periodo tener en cuenta el pasado de su Nación, en el derrotero que a la misma la abarco su Historia.-

 Ouroboros se ha ocupado en estas paginas ofrecidas desde la de TuGuiaNorte.com, introducir mas de una vez un concepto, “Relatividad”, expresando su significación no en el sentido de “las cosas son mas o menos relativas, según el cristal con que se miren”, SINO aclarando suficientemente que “Las cosas SON constitutivamente relativas”, ello es, están “hechas” de “UN” contenido y SIMULTANEAMENTE, a la vez, de “OTROS”, que incluso han de parecer contradictorios.-

 No asumir abarcativamente dicho sentido de “Relatividad”, puede llevar a Hombres y Pueblos hacerse de una idea – como mínimo – in-suficiente de un contenido histórico.-

 Tal ocurre con el reconocido libro de Domingo F. Sarmiento que le dedico al Caudillo Juan Facundo Quiroga, titulándolo a su vez como “Civilización y Barbarie”.-

 Y en la personal convicción, de este modesto intento, no es ociosa la aclaración a seguir porque radica en que se lee y escucha en algunos argentinos imputarle a Sarmiento una suerte de “enamorado de lo foráneo” (Europa y los EE.UU), con menoscabo cuando no con desprecio, de la raíces autóctonas de amplios sectores integrantes de nuestra Nación, representados en los pueblos del interior del País, pretendiendo estos críticos sostener que, cuando  Sarmiento refiere a “Barbarie” en el titulo y contenidos del libro, esta excluyendo de su aprecio a las comunidades nativas, sin que las preceda una herencia de valores europeos en su genealogía, o que hubieran resignado los mismos si los hubieren.-

 En apoyatura de lo previo, estos críticos refieren al libro diciendo que Sarmiento considera a la formación de la argentinidad, en estado de Proyecto entonces, como “Civilización “O” Barbarie”.-

 No es así, no es una disyunción lo que expresa el titulo, es una CONJUNCION (“Y”), es decir una Integración de culturas que han de significar, como intentaremos resumir, el basamento precioso de una inteligencia que anticipa, para quienes si ya no estaremos entonces para verlo, tenemos la certeza que a orillas del Río de la Plata se encontrara una Ciudad –Buenos Aires – que ha de ser la Capital de una GRAN INTEGRADA NACION, nutrida de la ilustración aquilatada devenida del hemisferio norte y potenciada con la fuerza de una raza brava asumida desde su brava geografía, para alcanzar una síntesis de envidiable logro en el concierto mundial de la naciones .-

 Es esta, referida Conjunción, como se ha de expresar el Relativismo de “Civilización y Barbarie”, en la pluma de Sarmiento, sirviéndose de la semblanza de Facundo Quiroga – “El Tigre de los llanos” - señalado protagonista de la Historia Argentina.-

 

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Iniciado el libro expresa su autor, Domingo F. Sarmiento=

 

“¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto: ¡revélanoslo!

 A los diez años de ser asesinado el caudillo riojano Juan Facundo Quiroga, en el paraje de Barranco Yaco en la Provincia de Córdoba, Sarmiento publica el libro de esta nota en Chile, País al que había fugado huyendo de las persecuciones del gobierno de Juan M. de Rosas, quien es sabido fue tenaz y peligroso enemigo de quienes no compartían su visión en el modo de gobernar al País, que a treinta años de la Declaración de la Independencia, aun continuaba sin el instrumento y acciones consecuentes para darse una Organización Nacional.-

 Es, entonces, en el año 1845 que sale a la luz el contenido que importa una pieza no solamente de buen estilo literario sino, además, que ha recibido de diversos autores nacionales y extranjeros una consideración Histórica, importando en la actualidad una significación en la historiografía argentina, latinoamericana y mundial.-

 Porque el contenido descripto por Sarmiento esta precedido por casi treinta años de guerras civiles, en los cuales ya se ha perfilado la dicotomía de lo político y sociológicamente considerado, ahondándose y cada vez mas las entonces irreconciliables posturas de ideologías y creencias, con la conformación de facciones –“Unitarios” – “Federales”, con intereses defendidos y contrariamente reclamados por las rentas de la Aduana del Puerto de Buenos Aires y en el subyacente imaginario, una diversidad de visiones contrastantes en la Patria imaginada por unos y otros.-

 La Historia Argentina es prodiga en sus narrativas sangrientas de los enfrentamientos de los argentinos de entonces, en paginas que conforman los títulos de “Guerra Civiles”, “Los Caudillos”, etc., y todo lo previo hasta que llegado el año 1852, la Batalla de Caseros, el ejercito comandado por Justo J. de Urquiza, vence al ejercito de Rosas, alejándose este del País hacia Inglaterra y al año siguiente labrándose la deseada, esperada sangrientamente, ansiada Constitución Nacional.- Valga brevemente agregar que lejos de pacificarse la Nación incipiente que era la Argentina, siguieron las luchas entre hermanos bastante tiempo mas.-

 Será recién en la década del 80 (1880), que llegando al Poder del País la llamada históricamente “La Generación del 80”, la Argentina comenzara un transito fecundo conforme los ideales que los hombres como Sarmiento, Alberdi, Echeverria y tantos otros, pondrán a la Argentina en el rumbo que las expectativas de estos hombres se hallan prefiguradas como postura y deseo en “Civilización y Barbarie”, alcanzando una modestísima conjunción que supero el sangriento pasado.- La Argentina, de modo precario quizá, alcanzaba aunar la rudeza de una geografía y sus gentes con la planificación esbozada de una ilustración “a la europea y norteamericana” representada con sede en Buenos Aires.-

 La inmigración particularmente europea, aporto en sucesiva oleadas, los principios sostenidos de amor al trabajo, al orden, a la educación, al progreso, a la propiedad, en una decidida acción gubernativa que – cuando lo considero preciso – desalojo de sus tierras a los nativos, sirviéndose de las obligatorias levas que aportaron hombres nativos al ejercito federal para la consecución de sus fines, y relegando por la fuerza misma de la acción decidida, las expectativas de aquellos que al mando de sus naturales jefes territoriales – Los Caudillos – pretendieron una conformación diferente, como el hecho de una “libertad” diferente, de un estilo de vida diferente que –claramente – colisionaba sin remedio con el sentido alcanzado en los pueblos avanzados del mundo como Civilización.-

 Conforme la narrativa hasta ahora aquí traída, pareciera que aquella dicotomía, aquella porfía diferenciada entre una aspiración y otra hubiera sido superada.- PARA NADA es suficiente, la Integración que se desea y necesita la Argentina.- Faltan los elementos suficientes que testimonien IGUALDAD, no alcanzando lo hasta aquí logrado para entusiasmar el principio de Integración si no lo acompaña el de previa Inclusión.-

 Aun, en nuestros días – dijimos – colisionan los “Valores” del “Campo y la Ciudad”, aún  divergen el modo de mirar y entender la Vida de muy amplios conglomerados humanos que por razones del espacio, de la instrucción recibida, de abandonos reiterados de necesidades perentorias, miran a la “Gran Urbe” que es Buenos Aires, como síntesis de conductas y actitudes exclusivas y en consecuencia excluyentes, para poder creer que nos hallamos suficientemente armónicos, en la comprensión de nuestra Integración.-

 No obstante lo previo, ALGO FANTASTICO, ocurre entre nosotros y que fuera previsto y así orientada su planificación, el hecho significativo que a pesar de todo aquello que a tantos compatriotas les falta, no les es mella para saberse, sentirse, que forman el significativo substrato humano de la Nación Argentina.- Podemos decir sin temor, son quienes mas sienten profundamente la Nacionalidad.-

 Y sin dudas – para mi – los “hijos” de los Caudillos como Quiroga, Bustos, López, Ramírez, Peñaloza, que habitan las praderas, las sierras, los esteros y los llanos de nuestra Patria, son la expresión auténticamente “Bárbara” que nos quiere transmitir en el Sentido, en el Modo y Contenido el “Facundo” de Sarmiento, la Esperanza señera que plenamente Integrados y Valorados  prometen ser la grandeza de nuestra Nación.-

 

                                                                                                         Soledad

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