OUROBOROS REMEMORA LA EPICA= “20 DE NOVIEMBRE DE 1845”

Preliminar

La vuelta de Obligado  (Miguel Brascó - Alberto Merlo)

Noventa buques mercantes, // veinte de guerra,
vienen pechando arriba // las aguas nuestras.

Veinte de guerra vienen // con sus banderas.
¡La pucha con los ingleses, // quién los pudiera!

¡Qué los tiró a los gringos // uni' gran siete,
navegar tantos mares, // venirse al cuete,
qué digo venirse al cuete!


A ver che Pascual Echagüe, // gobernadores.

Que no pasen los franceses // Paraná al norte.

Angosturas del Quebracho, // de aquí no pasan.

Pascual Echagüe los mide, // Mansilla los mata.
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Ouroboros ha sabido en estos encuentros intentar unir, en histórico sentido, el presente desde un pasado acontecido, con un futuro imaginado.-

 En ese pasado rememorado se encuentra en la mente un viaje de familia.- Un antiguo  vehiculo  de noble motor y cómodo espacio, que no le era mella su modelo por el tiempo que fue fabricado, cuando lo importante era que  llevaba en su interior cuatro niños con sus padres en una mini excursión de fin de semana.-

 Animaba el viaje las ansias de una competencia “náutica” de cierto novísimo deporte que se encontraba en desarrollo en Argentina.- El canotaje.

 La localidad a conocer y experimentar el caudal de las aguas del río Paraná ya era de por si expectativas de curiosidad para los jóvenes, sumadas a preocupaciones de sus padres.- No era el lugar a conocer,  una placida   y planchada “cancha de remo”, ni las suaves olas de una lancha pasajera que haría oscilar levemente a un bote, lo que esperaba a los competidores.-

 La Ciudad de San Pedro, localidad ribereña por excelencia, junta a otras del Paraná, apareció a la distancia  dispuesta a recibir al grupo de viajeros que serian sus huéspedes, constituyéndose como ciudad, sus habitantes e Institución deportiva que nos recibiera, en calidos anfitriones bajo las circunstancias dadas de la competencia deportiva a desarrollarse.-

 Niños, jóvenes, adultos y mayores disfrutaron entonces 48 horas de alegrías, sintetizadas en una convivencia compartiendo las comidas, las pujas deportivas, los fogones de la noche y el desayuno del amanecer del segundo día.-

 A cien metros del paraje ribereño del asentamiento del campamento, las aguas del ancho Paraná mantuvo su “Estar”, retribuyendo la respetuosa conducta para con el, de sus visitantes.- Este río guardaba entonces, tanto como ahora, una inolvidable Historia acontecida en sus aguas.-

 Hace 171 años de este día, el 20 de Noviembre de 1845, las aguas y costas del Paraná se tiñeron de sangre argentina.-

 Como el poema preliminar lo dice 20 barcos de guerra ingleses y franceses custodiando a próximos cien barcos mercantes de igual nacionalidad, prendieron INVADIR su superficie sagrada de patrimonio nacional, basándose en la fuerza de sus armas, a las cuales se le opusieron la fuerza de corazones amantes de su libertad, de su honor, de su dignidad.-

 Cuando en una sobremesa de descanso subimos las escalinatas para observar el majestuoso paraje con sus inmensos camalotes, la lancha patrullera que estaba a nuestros pies, hizo que se rememorara la presencia de otros argentinos de nuestro pasado QUE TAMBIEN ESTUVIERON ALLI, guardando, cuidando nuestra SOBERANIA.- Apellidos como Mansilla, Rodríguez, Thorne, Echagüe, Craig, Rivero, estuvieron allí,  para poder lograr que nuestro Gral. San Martín, una vez conocida la hazana de los argentinos dejara escrito = “…habrán comprendido (los invasores) que los argentinos no son empanadas que se comen con solo abrir la boca…”.-

 Las vicisitudes de los combates no es posible en este espacio poderlas referir, quedando –entonces- para que sean buscadas por los jóvenes (y los que ya no lo son tanto) en las paginas de la Historia Nacional, como también francesa e inglesa.-

 No en vano entonces, hace pocos años se levanto un monumento en esa misma ciudad de San Pedro, para recordarnos a los argentinos lo que allí aconteció.-

 Finalizando el hermoso fin de semana como lo fue, el noble motor con su familia en el habitáculo, volvió a la ruta para su retorno a casa.- Se le ocurrió al conductor  preguntar a los niños si les gustaría que se les contara una historia que donde estuvimos había ocurrido ya hacia tiempo.- El silencio fue la respuesta.- El cansancio adquirido durante las preciosas horas del fin de semana se pagaba con un sueno profundo.-

 Ouroboros le soplo  al oído de quien preguntara que los dejara descansar, ya que la crónica histórica avalaba, que más de 170 argentinos cayeron con valor supremo,  defendiendo el honor y la soberanía de su Patria para que ellos, orgullosamente, pudieran dormir en paz.-

                                                                                              Soledad

Para tuguianorte.com