ROMA:

Esta es una ciudad enloquecedora; porque la historia está presente por todos lados, y porque todos se mueven a un ritmo de locos. No se encuentra mucha gente paseando despacito: todos hablan fuerte, gritan, se ríen y maldicen del mismo modo y en el mismo tono.

Pero “conocer Roma y después morir” es un dicho muy apropiado.

Empecemos por el Vaticano. Sin ser Católico, uno se siente impactado por el lugar, la serenidad de la Plaza San Pedro, la magnificencia del interior de la iglesia, y, si uno tiene la suerte de poder escuchar al Papa, la cosa se transforma en algo de difícil narración.

Pero no es solo el Vaticano; hay muchos lugares para conocer y admirar:

- El Coliseo

- La fuente de Trevi

- El foro Romano

- La Plaza Navona

- Plaza España

- Plaza Venecia

- El Trastevere

- Campo di Fiori

- El Quirinale

Y muchos màs.

Es muy agradable ir a cenar a los bodegones que los hay y muchos. Generalmente atienden los integrantes de una familia, y son muy atentos. Y no es caro.

Si llegan en avión, para trasladarse a la ciudad, tomen el tren, no taxi. Es mucho más barato y es rápido. Llega a la estación Termini. Y de allí si un taxi. Hay que prestar atención con los taxis, ya que son de hacer recorridos innecesarios, sobre todo con los que no dominan el idioma y desconocen la ciudad.

De cualquier manera, Roma es maravillosa.

Por Carlos Cassani

Redacciòn tuguianorte.com